Los Sectores de Interés

Los sectores de interés general, es necesario pertenezcan a los ciudadanos y los gobiernos deben de gestionarlos eficientemente.

HISPANOS

Juan C. Méndez C.

11/13/2024

Hemos hablado hasta aquí en los cuatro apartados anteriores.

En el primero, del idioma como la fórmula mejor de unir a los ciudadanos de un país, sobre la defensa de la soberanía e independencia económica y que para ello es necesario un banco y una moneda propia, a la vez que una común para los grandes bloques, pero sin perder la moneda propia.

En el segundo, un recordatorio de estas cosas y algunas aclaraciones importantes.

En el tercero, sobre la columna vertebral de las sociedades, el trabajo, la vivienda, la enseñanza y la sanidad.

En el cuarto, dos formas de gestionar un país, dos núcleos o formas de gobierno.

En este último y quinto, sobre los sectores de interés nacional o general.

Los sectores de interés general, además de la columna vertebral que como decía, deben de ser de acceso gratuito para todos los ciudadanos, hay sectores que es necesario pertenezcan a los ciudadanos de su país, y que los gobiernos deben de gestionar eficientemente, sin deshacerse de ellos vendiéndolos a manos privadas.

Es decir esto sectores o empresas de interés general no pueden ni deben estar en manos de capital privado ni del propio país ni extranjero, y para preservar que esto se garantiza ninguno de ellos debería de cotizar en bolsa, pues si es así está a un paso de ser vendido, solo falta que en el tiempo un gobierno lo haga, como lo están haciendo en casi todos, y que son gobiernos corruptos, ellos mismos lo declaran vendiendo las necesidades básicas de sus ciudadanos, ya sean empresas propias o producción.

Podríamos decir alguno de ellos y como éstos pueden haber otros según la singularidad del país y su dependencia de estos sectores.

Las energías, los transportes, la comunicación, estos tres sectores acompañados de las empresas que lo desarrollan deben de ser de propiedad ciudadana. Los gobiernos para venderlos a los magnates y hacer a sus conciudadanos dependientes de ellos, suelen decir que si no es en manos privadas no se pueden gestionar bien. Y yo les digo, si no son capaces de gestionar una empresa, cómo van a saber gestionar un país.

Os pondré un ejemplo de mi país, seguramente en cada uno de los vuestros también los hay. En España un día, se privatizaron el gas y las eléctricas, es decir se vendieron a personas o empresas privadas quienes hoy se llevan sus suculentos beneficios, la retórica era la misma, recuerdo como Aznar decía: Señores si queremos unas eléctricas de mejor calidad y más baratas debemos privatizar, y así lo hizo sin referéndum ni nada, como había hecho anteriormente Felipe González con el gas, hoy Enagas, y como estas dos, muchas otras empresas de estos sectores que os indico, fueron y son vendidas a capitales privados. Y cuando salieron de presidentes, los dos cobraban de estas empresas que habían privatizados, sin ir a trabajar a ellas, es decir declarando públicamente con este proceder, el robo mediante el engaño, que habían hecho ambos a su pueblo, a los españoles.

Así el núcleo o principal contenido de este apartado, es que hay que defender todos aquellos sectores y empresas que lo componen y que son de interés general, para el buen funcionamiento del país.

Porque cuando están en manos privadas, los ciudadanos tienen dos problemas, el primero es que tienen gobernantes corruptos y el segundo que les van a subir los productos o servicios hasta vaciarles los bolsillos y para que reciban el dinero mínimo necesario, sus gobiernos encantados les van a endeudar todo lo que puedan.

Se pueden recuperar estas empresas y que vuelvan a ser del pueblo sí, pero se necesita unión y gobernantes honestos y valientes. Pues hasta aquí he intentado decir como entiendo son nuestras sociedades y como deberían ser, pero con vuestro permiso me voy a reservar, aunque ya lo haya dicho por otros comunicados, me voy a reservar la forma segura de financiación de todas estas cosas, es sencilla, pero hay que estar preparado para aplicarla, y sin o se está para qué darla. Hermanitos… un saludo, para siempre.